Hoy domingo me levanté tarde; estuve viendo la final de la Copa del Rey entre el Atlético de Madrid y la Real Sociedad. La verdad es que me sentía en ese tipo de domingos en los que no quieres hacer nada, especialmente al estar solo. Pero, por supuesto, uno tiene obligaciones que se impone, compromisos a los que debe responder.

He abierto mi viejo portátil y me he enfrentado a esa página en blanco que me espera cada semana. Hoy parece que no se me ocurre nada sobre qué escribir; siento como si ya lo hubiera explicado todo. Seguramente no sea así, pero esa es la sensación. Me pregunto: ¿Qué más puedo explicar de Mauxita que no haya dicho ya? ¿Qué más puede interesar?

La trampa del mapa mental

Como coach, sé que esto es una trampa mental que me pongo a mí mismo. Me pregunto: ¿Seguro que no tengo más historias que contar? Y, por supuesto, hay muchas más historias. Porque, al final de todo, lo importante no es el desenlace, sino el camino que se recorre.

Todas mis historias son verdaderas y en ellas se puede leer el proceso y la evolución; un trayecto donde conviven éxitos y fracasos. Todo eso, en conjunto, se llama evolución.

El valor de escribir tu propio relato

Aunque parezca que la página aún está en blanco, en realidad estoy hablando de Mauxita. Estoy hablando de acompañar a las personas en ese camino en el que, a veces, se sienten perdidas o confusas. Hablo de entender que sentirse solo o sin ideas es parte de la evolución necesaria para encontrar la dirección correcta. Porque, aunque el camino a veces parezca incierto, lo importante y lo necesario es no dejar de recorrerlo.

Al final de todo, se trata de enfrentarse a ese papel en blanco en el que cualquier persona que desea mejorar quiere escribir el relato único de su vida. Y eso es lo verdaderamente importante: que cada persona sea la autora de su propio relato.

Xavier Benet

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