PROMESAS

PROMESAS DE SEPTIEMBRE: Por qué yo sí cumplo mis propósitos (y cómo puedes hacerlo tú)

Casi todo el mundo, cuando llega final de año, se hace promesas. Yo, en cambio, esas promesas me las hago a partir de septiembre. Sí, y yo las cumplo. No es que tenga promesas banales; son promesas que inciden en mi propia vida. Al final, son propósitos que tendrán una gran repercusión en la vida de mi familia, por ello es entendible que no me lo tome de una forma banal todo ello.

La partida de ajedrez que juego desde hace seis años

Para mí es como una partida de ajedrez, una partida que cada año he de jugar contra mí mismo. Esa partida que, si no pudiera jugar de alguna forma, se rompería todo… y en ese «todo» se entiende mi pasión por mi trabajo. Esa partida en la que llevo jugando hace seis años, desde que me quedé en silla de ruedas. Puede que algunas personas piensen que esta partida está durando demasiado; al fin y al cabo, son seis años trabajando para el mismo objetivo.

El nacimiento de Mauxita: de la rabia a la acción

Por eso cada septiembre me hago una promesa: esa promesa en la que mi proyecto de Mauxita ha de evolucionar, tiene que mejorar y avanzar. Mauxita hace seis años no existía en mi pensamiento. Solo recuerdo que tenía mucha rabia y mucho dolor, y yo mismo me preguntaba: ¿Por qué a mí? y ¿Ahora qué haré con mi vida?. Pero tal como esas preguntas aparecieron en mi vida, a la semana desaparecieron, ya que me hice una promesa: que no me volvería a compadecer de mí mismo ni un solo instante. Aunque no sabía por qué sendero me llevaría la vida.

Tu turno en el tablero: deja de compadecerte y empieza a jugar

Al final, mis promesas van encaminadas a Mauxita, en dar más visibilidad y que las personas entiendan que lo verdadero no está en aquello que nos pasa, sino en cómo queremos construir una nueva realidad. Cada promesa que hago en septiembre es, en verdad, una evolución de ese pacto que hice conmigo mismo hace seis años.

Al final, Mauxita solo es un proyecto en el que cualquier persona que se sienta atrapada, que no encuentre su camino, ya sea por autocensurarse, deje de alguna forma de compadecerse y empiece a jugar su propia partida.

Yo ya he movido mi ficha de este año. Septiembre ya está aquí y mi promesa está en marcha. ¿Y tú? ¿Vas a seguir esperando a diciembre para hacer promesas banales, o vas a empezar hoy a cambiar lo que de verdad incide en tu vida?

Te espero en el tablero.

admin_mauxita

Entradas Relacionadas