Septiembre huele a bloc de notas nuevo, a propósito de seguir evolucionando y a esa sensación de que, pase lo que pase, el año se vuelve a activar. Para muchos es la vuelta al cole; para otros, el momento de sacudirse el polvo y replantearse qué estamos haciendo con nuestro tiempo y nuestras ganas. Yo confieso que este septiembre llego con un gusanillo muy especial en el estómago. El próximo mes empiezo a dar forma a una nueva andadura: un proyecto de conferencias que nace bajo el paraguas de Mauxita, pero con la idea clara de ir cogiendo fuerza, identidad propia y, con el tiempo, volar de forma independiente. Y pensándolo bien, ¿por qué no contarlo desde el principio, desde la casilla de salida, con la verdad por delante y sin ningún artificio?
No vengo a hablar de teoría, vengo a hablar de vida
Vamos a dejar una cosa clara desde el primer minuto: en mi futuro proyecto de conferencias no vas a escuchar una charla técnica sobre PNL, escucha activa, dinámicas de grupo ni manuales de autoayuda. Para eso ya hay expertos y temarios académicos que saben mucho más que yo.
Lo que empieza a gestarse ahora es un proceso de aprendizaje. Toca estudiar, formarse, aprender a hablar en público, esforzarse cada día un poco más y empezar desde abajo: dando pequeñas charlas donde se pueda, aunque sea ante cinco personas, equivocándose y mejorando pasito a pasito. Cuando llegue ese momento de subirme a un escenario, no lo haré para teorizar sobre cómo superar obstáculos, sino para hablar desde lo que yo mismo he tenido que transitar. Desde el día en que la vida te cambia de golpe —como cuando me quedé inválido— y te obliga a aprender a trompicones que el ser humano tiene una capacidad de resiliencia y evolución infinitamente mayor de la que creemos.
Porque no soy un ser superior, sino una persona que simplemente desea evolucionar, igual que cualquiera que esté al otro lado leyendo esto. Este proyecto nace de una convicción absoluta: toda persona puede reinventarse y mejorar, por muy empinada que esté la cuesta o por muy roto que parezca el mapa en un momento dado. Si yo he tenido que reconstruirme desde cero, sé de lo que hablo cuando digo que el límite casi siempre nos lo ponemos nosotros o las circunstancias que decidimos aceptar como definitivas.
El vértigo sano de dar un paso al frente
Seré sincero: emprender este camino de preparación hacia las conferencias de superación personal a estas alturas de la vida da mucho respeto. Quien te diga que lanzarse a aprender a hablar en público y exponerse se hace sin pestañear, te está vendiendo humo.
En la trastienda de este proyecto ahora mismo hay horas de lectura, de pulir mensajes, dudas sobre cómo transmitir una vivencia tan personal sin caer en tópicos, madrugadas con el café templado y una ilusión enorme. Pero precisamente ahí está la gracia. La frescura no está en no tener miedo, sino en empezar a caminar a pesar de él, sabiendo que cada pequeña charla y cada error sumarán experiencia.
Un camino que empieza hoy
Este nuevo proyecto busca convertirse con el tiempo en un punto de encuentro ágil, humano y sin filtros. Un espacio donde se hable de superación real, de mirar a los ojos a la adversidad y de descubrir que dentro de cada uno de nosotros hay una fuerza inagotable. El mes que viene abrimos el cuaderno de notas de esta nueva aventura que empieza a caminar cogida de Mauxita para coger vuelo propio. Quedan semanas de estudiar, ensayar y afinar detalles, pero la dirección ya está tomada. Mi idea es simplemente compartir mi historia con quien me quiera escuchar, ya sean ONG, empresas, colegios o cualquier rincón donde pueda aportar un granito de arena.
