En Mauxita, cada día me hago muchas preguntas. Y una de las que más me ronda es esta: “Miedo o pánico… ¿Qué es lo que tienen?”.

No me refiero a que la gente no entre en mi web. Entran. Cada día sois más los que leéis mis posts y parece que gustan; hay un interés real detrás de cada clic. Pero noto algo: parece que leer mis textos es como estar detrás de una barrera. Una barrera imaginaria donde el lector se siente seguro.

La barrera invisible del lector

Historias como “Sono morta in vita” o “Emprendedores sin hogar” son ejemplos desgarradores de una verdad; una realidad que han sufrido o están sufriendo personas de carne y hueso. Entiendo perfectamente que muchos sean solo lectores, pero entonces me hago otra pregunta:

¿Por qué pasarse más de cinco minutos en una web que trabaja para mejorar a las personas emocionalmente, si no es porque, al menos, te pica la curiosidad de saber qué es Mauxita?

La naturaleza humana es compleja. Las personas observan desde esa barrera invisible, protegidas por el cristal del móvil o del ordenador. Pero, en realidad, lo que están mirando es cómo otros sanan; observan a personas que sí han tenido la valentía de atreverse a abrir la puerta.

Ser el dueño de tu propio alivio

Quizás es porque cruzar esa barrera significa dejar de ser un espectador de tu dolor para empezar a ser el dueño de tu alivio. Y ese paso, aunque sea gratuito, es el que más cuesta dar.

Y no se preocupen, que me sé todas las excusas: “No tengo tiempo”, “Mañana lo hago” o “Yo no tengo nada que hablar con un desconocido”. Al final, solo son eso: excusas para no derribar ese muro de papel que es la puerta de Mauxita.

Una puerta sin cerrojos ni timbre

Es una puerta en la que es fácil entrar. No tiene cerrojos ni tampoco tiene timbre. No hace falta llamar; solo hace falta querer dejar de tener miedo o pánico a lo desconocido.

Al otro lado no hay temores ni juicios. Solo hay una silla vacía y alguien dispuesto a escucharte para que dejes de ser un espectador de la web de Mauxita y empieces a ser, de una vez por todas, el protagonista de tu propia vida.